La Latina / El Rastro / Lavapiés

La Latina


© Levi Shand – 2014

La Latina es uno de los barrios más antiguos de Madrid y, junto a Lavapiés, uno de los lugares más mencionados en los chotis, la música tradicional de la ciudad. Es un barrio limpio y majestuoso, un destino perfecto para el fin de semana para salir y tapear.

La gente

Por su proximidad a las zonas de Sol y Arganzuela, la Latina alberga una gran amalgama de visitantes y habitantes. En sus zonas más cercanas al centro de la ciudad, podrás encontrar turistas y una multitud más diversa, mientras que más al sur, muchos de los peatones son residentes de esta zona. Para el fotógrafo, el público que encontrará se encontrará relajado y bastante accesible, aunque es posible que pueda ser recriminado si los paseantes entienden que su espacio personal está siendo invadido. En el noroeste de la Latina, más cerca de la Plaza Mayor, donde los turistas son omnipresentes, una persona que lleva cámara no suele llamar la atención; aunque más al sur, en la parte más residencial del barrio, un rostro oculto por una cámara puede hacer que la gente tome buena nota de su presencia.

Lugares

La Latina dispone de algunos lugares encantadores y se pueden encontrar muchos más si se presta un poco de atención. Los altos edificios neoclásicos se encuentran pegados junto a viejas calles estrechas, enormes iglesias se turnan en cada esquina, mientras que el fotógrafo encuentra las calles invadidas por las terrazas de los bares que le invitan a tomar un descanso. El mercado de la Cebada es un mercado local con gran trasiego que ofrece distintas escenas en su día a día. Más próximo a la plaza Mayor, se encuentra el “restaurante más antiguo del mundo” en una zona trufada de tiendas y en constante ebullición ocupada de hordas de turistas. Técnicamente, la Latina es el hogar del Rastro.

Enfoque

Hay una muy buena luz en la Latina por las mañanas y tardes. Más tarde, cuando la luz se torna anaranjada, se bloquea en la parte más alta de los edificios que pueblan el barrio.

  • Comience su paseo a partir del metro La Latina y elija una dirección.
  • El norte-oeste de la calle Toledo le llevará a la Plaza Mayor
  • El Sur-oeste le conducirá hacia Arganzuela y el río Manzanares.
  • Deténgase en cualquier lugar para tomar una tapa o una copa y juege con la luz que se filtra por las ventanas y las puertas.

La Latina es un barrio de visita obligada si el fotógrafo desea conocer el corazón de Madrid.

El Rastro

© Levi Shand – 2014

El Rastro es un enorme mercado al aire libre que se celebra semanalmente, siempre en domingo, en la calle Ribera de Curtidores y sus plazas circundantes. Se halla situado entre los barrios de Lavapiés y La Latina, dos de los barrios más antiguos de la ciudad. En el Rastro, se vende de todo, desde ropa hasta muebles, alimentos o incluso artículos obtenidos por medios alegales, antigüedades y mucho más.

La gente

El mercado se encuentra abierto extraoficialmente a las 10 de la mañana todos los domingos. En ese momento, suele haber poca gente, ya que los fines de semana no suelen invitar a muchas personas a levantarse temprano. Dos horas después, a mediodía, el mercado se encuentra completamente lleno. Las personas suelen moverse como una masa diversa que se entrecruza formando corrientes de gente que se mueve hacia arriba o hacia abajo de la calle, o intentando acceder a las plazas laterales. Sobre las 14 horas, los mercaderes suelen comenzar a recoger sus puestos. Si quieres practicar street photography muy cercana a la gente, no hay mejor lugar en Madrid para realizarla.

El lugar

El Rastro se extiende hacia el norte a lo largo de la Ribera de Curtidores, hasta la Plaza de Cascorro y se derrama un poco más allá, cerca del barrio de La Latina. Hacia el este, a lo largo de Ribera de Curtidores, hay calles laterales dedicadas a la venta de productos específicos; por ejemplo, una calle está dedicada a marcos para cuadros y otra para el arte. Hacia el oeste, más en La Latina, la proporción de personas de etnia gitana ofreciendo productos aumenta, a la vez que se entremezclan con personas provenientes de India o África.

Enfoque fotográfico

Es fácil perderse en el Rastro si es la primera vez que lo visitas. Puede ser un acierto llevar un pequeño mapa o una brújula si lo considera necesario. Por otro lado, los mercadillos al aire libre en Europa se caracterizan por el predominio de los carteristas, aunque para un turista es igual de probable que sus pertenencias desaparezcan en la Puerta del Sol como podría suceder en el Rastro.

Desde un punto de vista fotográfico, la luz cae de dos maneras distintas en el Rastro: cortándose oblicuamente temprano por la mañana y por la tarde cuando se motea a través de las hojas. Para mantener la luz en los rostros de las personas que vienen de frente, os recomendamos caminar por el Rastro a través de los circuitos de sur a norte y de este a oeste. Por ejemplo:

  • Comenzad en el extremo sur de la Ribera de Curtidores y caminad hacia el norte, hacia la Plaza de Cascorro.
  • Regresad hasta la primera calle hacia el oeste y girad a la derecha, en dirección a La Latina. Comprobad la configuración de la cámara, ya que los edificios son altos y las estrechas calles allí.
  • Realizad una o dos vueltas alrededor de la primera plaza tras vuestra llegada y posteriormente tomad cualquier calle hacia el sur.
  • Deambulad alrededor de la gran y abierta plaza que bordea la Ronda de Toledo y después, haced el camino de regreso al este de la calle Ribera de Curtidores.

Lavapiés


© Levi Shand – 2014

Lavapiés es uno de los barrios más antiguos de Madrid, y siempre ha sido receptor de la población inmigrante de la ciudad. Su nombre proviene de sus orígenes sefardíes donde se cree que sus lugareños acudían a la fuente pública para lavar sus pies. Y esto puede tener sentido, ya que Lavapiés es uno de los barrios céntricos más rudos de Madrid.

La gente

Lavapiés es un crisol de poblaciones de todo el mundo. Europeos del este trabajan con latinoamericanos, quienes viven al lado de africanos occidentales en edificios propiedad de españoles, portugueses, bangladesíes o chinos. Un paseo por la plaza de Lavapiés y sus calles adyacentes nos permitirían escuchar una multitud de lenguas extranjeras y de diferentes toques culturales. Aquí, la mayoría de su población se sitúa entre la clase baja y mediabaja sin que hayan excepciones en otros extremos.

Hay una gran presencia de turistas en la parte baja de Lavapiés, por lo que sus habitantes no se sorprenden a la hora de ver una cámara. Sin embargo, debido a la fuerte naturaleza inmigrante de la zona, un fotógrafo debe tener cuidado a la hora de realizar fotografías ya que pueden estar en el país de forma ilegal. El sentido común debe primar en esta zona, si no está muy seguro de las personas o de la escena, lo mejor es preguntar.

El lugar

Al ser un barrio antiguo, las calles de Lavapiés son estrechas y sus edificios majestuosos y pintados de distintas tonalidades. Un edificio rosa puede situarse al lado de uno amarillo color pastel que a su vez se encuentra al lado de uno azul. La plaza de Lavapiés es el corazón del barrio, siempre muy ocupada a todas horas, donde se juntan ancianos, inmigrantes y juerguistas de las zonas de ocio cercanas (por la tarde-noche). El museo reina Sofía, uno de los más importantes de la ciudad, bordea la zona sur, con una arquitectura fabulosamente moderna. El mercado de San Fernando es un lugar lleno de vida durante toda la semana, pero los fines de semana se inunda de un candor especial donde los grupos de danza se entretienen en su zona central. Con el Rastro bordeando el oeste, el barrio de las Letras bordeando el norte, el Prado y otros museos, Lavapiés es un barrio donde muchas cosas están sucediendo a la vez, la vida emerge a borbotones durante todo el año.

Enfoque

Por las mañanas, Lavapiés todavía se encuentra somnolienta y lentamente demuestra que se puede realizar una buena sesión de street photography. El barrio recibe una buena cantidad de luz matinal que se recorta por los viejos tejados. Os recomendamos que empecéis por la plaza de Lavapiés donde se sitúa la parada de metro un poco después del amanecer. A partir de ahí, os podéis dirigir hacia el norte hacia Antón Martín, al noroeste hacia Tirso de Molina o hacia el sur a través de calles más pequeñas o puede que a la calle de Embajadores. Cerca del atardecer, la glorieta de Embajadores recibe una maravillosa luz dorada.