Emerty Wolf: “No imitaría a otros fotógrafos porque me limitaría, me presionaría y me deprimiría”

Emerty Wolf – © Manu Granadero

Por Marcos Ros

La primera vez que me crucé con ella me abrumó por la calidad de su fotografía. Era imposible no percatarse de la fuerza fotográfica de esas imágenes que se sucedían como si se pudiesen conseguir sin esfuerzo. De una forma completamente abierta, Emerty Wolf (Barcelona, 1983) describía las situaciones en las que cada escena se desarrollaba y sus denodados esfuerzos por capturar ese instante decisivo. Y esos precisos instantes, esos diamantes, se mostraban ante mis ojos y eran descritos por la fotógrafa como sencillamente inevitables. Mi impresión fue que el resto éramos o como unos ciegos o demasiado lentos para capturarlos y mostrarlos al mundo tal y como se suceden día a día.

Emerty desborda pasión hacia todo lo que ama. Es inevitable no dejarse llevar y contagiarse de la simpatía y el entusiasmo que derrocha a cada momento. Cargada con la cámara que podría parecer abrumarla por su tamaño, hay que aprender a perdonarle cuando simplemente es capaz de ignorar al interlocutor si ha visto alguna buena foto.

Durante la charla que mantuvimos con ella, fue inevitable que su personalidad y su manera de entender el mundo se mostrasen en toda su amplitud, superponiéndose, y mostrando que son capaces de comulgar en perfecta armonía naturaleza, fotografía y misticismo. Emerty se ha sofisticado a la hora de expresarse, derrochando carácter y energía, incapaz de contenerse ante lo que ella cree que es verdad y que merece la pena luchar por ello.

Crisol Street Photography. – Te han llegado a apodar la “pequeña Cartier-Bresson”, has afirmado que te gusta que en la Fotografía todo encaje, ¿la composición es lo primero?

Emerty Wolf. – Sí, por favor. Es cierto que soy una maniática de la composición. Quizá en la street photography puedas hacer una fotografía más espontánea, pero me gusta que todo encaje y que nada de lo que no quiero esté en la foto. Si no la desecho. Trabajo la escena y si me tengo que esperar, me espero. Respecto a Henri Cartier-Bresson (HCB), es un honor que me intenten definir como su manera de entender la Fotografía. Cuando empecé a hacer fotografía, no sabía ni quién era él. Había muchas fotos de HCB que me gustaban pero no sabía que eran de la misma persona.

© Emerty Wolf

© Emerty Wolf

CSP. – Además de HCB, ¿quiénes son tus referentes en fotografía?

EW. – No tengo referentes en cuanto street photography se refiere, siempre he hecho la fotografía que me ha apetecido. Luego he visto que había personas que nacieron antes que yo que hicieron fotografías parecidas a las mías [Risas]. Igual me gusta una foto de Bresson como puede llegar a gustar una de Saul Leiter. En todo caso, mis primeros referentes serían los documentales o revistas como National Geographic y Steve McCurry. Pero a HCB o a Saul Leiter hace apenas un par de año que los conozco.

CSP. – Es curioso porque según afirmas tus referencias fotográficas son posteriores a lo que tú haces. Tú haces la foto y alguien te dice me recuerda a…

EW. – A mí, lo que me gusta es hacer fotos. Me he dedicado a hacer fotos a base de intuición y mi gusto, a mis manías. No he estudiado composición ni mucho menos. Antes de irme a vivir a Canadá, hice en Ruido Photo un curso de fotorreportaje. No me gustó mucho porque era mucha fotografía de crítica social, pero me permitió conocer a Rafa Badía, quien me enseñó a editar. Hace unos meses, le envié las fotos del proyecto Somewhere para que me comentase qué le parecía. Le gustaron y me comentó que le recordaba a Saul Leiter y a Stephen Shore. Entonces me dije “voy a buscar quiénes son”. No busco hacer fotos igual que nadie porque me limitaría, me presionaría y me deprimiría.

CSP. – Vayamos a tus inicios, desde muy pequeña, te has sentido fascinada por la cámara, ¿cómo fueron esos primeros pasos?

EW. – Creo recordar que yo tenía unos doce o trece años, cuando mis padres me regalaron una cámara automática analógica porque me iba de viaje de final de curso de la EGB a Tenerife. Empecé a hacer fotos encuadrando a mi modo psicópata [Risas]. No tenía ni idea de fotografía, pero me gustaba encuadrar. Tenía como referencia los documentales de National Geographic de naturaleza que programaban en la TV y que veía después del colegio. Me lo pasé bomba con esa cámara, en realidad. Cuando volví a Barcelona y revelé las fotografías, me entusiasmé, y empecé a hacer fotos por todas partes. Desde el balcón, cielos, amaneceres… Mi madre me reñía: “niña, ¿2000 pesetas de nubes? ¡No hagas fotos de nubes!” [Risas]

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© Emerty Wolf

CSP. – También, tuviste tus experiencias en laboratorio de revelado.

EW. – Sí, cuando cumplí 18 años, al fin me regalaron una cámara réflex analógica en Navidad, una Minolta DinaX. Intenté leerme las instrucciones y vi que había una “P” en la que las fotos salían bien, así que disparaba en automático. No tenía mucha idea ni mucho tiempo por entonces. Con 20 años, pasé a usar la cámara compacta digital de la familia y de hecho algunas de mis mejores fotos están hechas con esa cámara, concretamente alguna que hice en Cuba. Pero era algo diferente, con la réflex consideraba que hacía fotos “de verdad”, mientras que la digital la consideraba más apropiada para fotos de viajes y cosas así.

CSP. – Pero te daban distintas posibilidades, una y otra.

EW. – Durante el viaje a Cuba, empecé a encontrarme con limitaciones con la digital compacta. Dio la casualidad que en la Universidad, a través de unos créditos de libre elección, hice un curso de revelado analógico y de uso de cámara réflex. A partir de entonces, empecé a usar el modo manual con la réflex y descubrí que la compacta no me permitía hacer todo lo que quería. No podía controlar ni el diafragma ni la velocidad de obturación, aunque había aprendido a realizar pequeños trucos para llevarla hasta donde yo quería. En ese curso también aprendí a revelar y positivar, allí traté mis primeras fotos y me encantó. Pero justo al finalizar el curso, nos dieron una charla sobre fotografía digital, que por aquel entonces sólo comenzaba, dentro del mundo de las cámaras réflex.

Cuba

Cuba – © Emerty Wolf

CSP. – ¿Y qué te pareció?

EW. – Me indigné, era contraria a lo digital, pero la comodidad se impuso. Al principio, mientras duró el curso fue estupendo. Iba al laboratorio, procesaba mis fotos, hacía mis reservas, mejoraba el contraste, subía las sombras… Pero cuando llevabas el carrete a revelar a cualquier tienda, lo hacían de modo automático y era una frustración. Al final, me acabé comprando una réflex digital, una Canon 40D, que he tenido hasta hace poco. Empecé disparando en digital sin tener ni idea de cómo funcionaba ni cómo procesar una foto. Me decían que tenía que disparar en RAW, pero yo no tenía ni idea de cómo hacerlo para editarlas/revelarlas correctamente. Por aquel entonces, sólo tocaba contraste, exposición y poco más.

CSP. – En aquellos primeros inicios, ¿qué tipo de fotografía hacías?

EW. – Como ya he dicho, mis referencias eran los documentales de National Geographic. Así que buscaba la naturaleza, me iba al zoológico, a un parque, hacía fotografías a palomas en el suelo, hacía paisajes, nubes, cielos, amaneceres, fotografías de detalles, de esculturas… Todo aquello que llamaba mi atención, lo fotografiaba y es algo que no ha cambiado. Tampoco es que hiciese muchas fotografías, los estudios robaban la mayor parte de mi tiempo. También hice un poco de fotografía social en el curso de Ruido Photo que ya he citado.

CSP. – Cuando te marchas a Vancouver es cuando realmente das el salto.

EW. – No, realmente fue antes de marcharme a Canadá. Cuando terminé la Universidad, estaba trabajando y pedí una excedencia de tres meses. Me fui a Perú con la Canon 40D, motivada por los buenos resultados de las fotografías hechas en Cuba y fue en ese momento cuando realmente empecé a hacer fotografía más en serio. Durante un mes me recorrí todo Perú e hice más fotos. Comencé a centrarme en lo que me gustaba que por entonces que era la naturaleza y la fotografía de viajes.

CSP. – En cualquier caso, es en Canadá cuando empiezas a mostrar un fuerte carácter fotográfico, ¿qué sucede allí?

EW. – En Vancouver todavía no hice mucho ambiente urbano, proseguí con mi fotografía de paisaje y de animales. Ahora, me da lástima no haber hecho más street en Vancouver. Pero sí que fue allí cuando empecé a tomármelo más en serio e incluso a plantearme dedicarme a ello algún día.

Emerty Wolf

© Emerty Wolf

CSP. – Tras un tiempo, retornas a Barcelona y según has afirmado pierdes la motivación, porque consideras que la ciudad es más gris.

EW. – Lo que sucede es que sufrí un bajón anímico tras volver de Canadá, porque tenía planificado un proyecto y simplemente se vino abajo. La idea era viajar por el mundo y poder dedicarme a la fotografía vendiéndolas a medios de comunicación. Sin embargo, el plano más mercantil de esa fotografía no me gustaba, yo siempre he sido de fotografiar realmente lo que me ha apetecido, de la forma que he querido y buscando la fotografía tal y como yo lo entendía. Siempre me he sentido libre. Para mí, la fotografía es una pasión y es una diversión. La presión de que te señalen cómo tienes que hacer una fotografía para que sea más “vendible” consiguió que me hartase. Todo eran limitaciones autoimpuestas pensando que esa imagen me tenía que dar de comer. Me cansé.

CSP. -¿Cómo lo superaste esa decepción?

EW. – Estuve prácticamente un año sin hacer fotos y fue un trauma. Pero después pude reencontrarme conmigo misma, tras una experiencia personal muy fuerte y decidí que quería volver hacer fotografías. Pero, volver a usar la réflex en Barcelona me suponía un mundo. Me compré una Fuji X10, que son muy bonitas y prácticas por su tamaño, Pero cuando descubrí sus limitaciones, recuperé la réflex digital.

CSP. – Afirmas que no hacer fotografía supuso un trauma para ti. La fotografía es una de las pasiones que combinas con otras como tu fascinación por este Mundo.

EW. – Mediante la fotografía, trato de capturar la magia que veo a través de mis ojos, porque lo que quiero es que la gente la pueda ver también. La magia del que todo encaje, quizá es lo que busco realmente con mis fotografías.

CSP. – Ese encaje del ser humano con el entorno que él mismo ha creado es, como dices, que todo forma parte de un todo. Sin embargo, la ciudad puede mostrar la dureza de la vida urbana, podría acabar con esa magia. No hay cara amable en ocasiones. ¿Cómo luchas contra ello?

EW. – No lucho, simplemente, abro los ojos. El Universo tiene sus polos, así se equilibra. Aunque algo no sea bonito no quiere decir que no encaje. Todo tiene su sitio. Lo que busco cuando encajo personas en encuadres geométricos, es mostrar que el ser humano tiene su sitio en ese entorno que él ha creado, ya sea bueno o malo (ahí ya entraría el juicio de cada uno). La street photography me ha hecho recuperar el amor hacia el ser humano. Antes cuando intentaba hacer fotografía urbana, pasaba una persona y me molestaba, quería que se apartase, que no me estropeasen la escena que había seleccionado. Sin embargo, mi perspectiva comenzó a cambiar a raíz de una foto que hice con una anciana y unos pavos reales.

© Emerty Wolf

© Emerty Wolf

CSP. – Eso ya fue en Madrid y tuviste una pequeña ayuda.

EW. – Sí, iba persiguiendo a los pavos reales como siempre, porque quería hacer esa fotografía de naturaleza de la que antes hablaba. Estaba en el parque del campo del Moro detrás del Palacio Real, hacía poco que había llegado a Madrid y justo en ese momento Óscar, mi chico, me dijo que me apresurara porque se iban a cruzar los tres elementos. La hice con mi teleobjetivo, no sé si a 70 o a 300 mm. Fue cruzarme con ese instante decisivo y descubrir que podía hacer fotografía en entorno urbano acorde con mi forma de entender la fotografía. El ser humano también encaja en esta foto. Me di cuenta de que las personas encajan en su bosque de cemento. A partir de entonces, empecé a encajar a la gente en todas partes [Risas].

CSP. -¿Qué supuso para ti ese cambio?

EW. – Para mí, supuso la apertura de un mundo infinito de nuevas fotografías. Desde ese momento, me empecé a desarrollar de nuevo. De estar limitada, de que me moleste la gente, a poderla incluirlas en una escena. Pero, ya no sólo desde un punto de vista fotográfico sino también a nivel humano. Para mí, la fotografía es un arte que nos ayuda a desarrollarnos y a conocernos a nosotros mismos.

CSP. – En tu proyecto Somewhere, que ya hemos citado, prescindes de las personas de nuevo, ¿parte de tu idea primigenia de lo que es fotografía urbana buscando la geometría?

EW. – Siempre me ha gustado hacer fotos de detalles. Respecto a la geometría de mis fotos, yo no me he dado cuenta hasta que me lo han dicho. Desde pequeña, siempre me ha gustado hacer puzzles y creo que de algún modo lo estoy trasladando a las fotografías que hago. Me gusta ver cómo las cosas encajan como, por ejemplo, las ramas de un árbol y un campanario. Para mí es divertido, hago fotografía para divertirme y no paro de encajar cosas. Del camino al trabajo, me daba cuenta de que otros elementos podían encajar sin necesidad de la presencia humana por las formas o los colores y me atrajo la idea ver cómo combinaban esos elementos inanimados. Somewhere es un proyecto que nació sin querer, de camino al trabajo.

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Somewhere nº24 – © Emerty Wolf

CSP. – Parece que tu fotografía crece a saltos, a pequeños descubrimientos.

EW. – La cuestión es hacer fotos, que es lo que me gusta, luego yo me adapto a todo. Yo hago fotos en todas partes, el hecho de no limitarme es una de las ventajas que me hace crecer como fotógrafa porque voy probándolo todo. No me cierro a nada. Puedo decir que algo no me gusta, pero no me he cerrado a hacerlo.

CSP. – Una de tus frases es “la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”, ¿es necesario estar en crisis permanente?

EW. – Para mí, crisis no tiene una connotación negativa, significa oportunidad de cambio. Todos estos cambios en mi fotografía han venido a raíz de crisis mías tanto personales como artísticas porque todo va de la mano. Todo es uno. Ha habido momentos que he salido a la calle para hacer street y me he sentido frustrada porque no veía nada interesante. Con el boom de fotografías que hay en la Red, he llegado a pensar “voy a hacer esta foto y va a ser otra vez lo mismo”. Te vas angustiando y pierdes las ganas, caes en un pozo y pierdes la motivación. He tenido crisis con las redes sociales, con el street, con la naturaleza, yo necesito fluir, no me puedo estancar. Soy como un lago, si me estanco me pudro. En esos momentos, caigo en mi propio infierno, pero luego como un ave fénix resurjo gracias a que encuentro otra cosa que me devuelve la pasión y la ilusión.

CSP. – Uno de esos grandes cambios fue tu cambio de parecer respecto a los retratos, ¿qué sucedió para que te interesase adentrarte en ese ámbito de la fotografía?

EW. – Pues en realidad fueron un cúmulo de cosas. Un día me cambiaron el suelo de la cocina y para poder tener nevera, tuvimos que llevar la comida a otro piso que estaba vacío y guardarla allí. Me percaté de que la luz que entraba era muy bonita y decidí que podía hacer fotos. Empecé a hacer fotos a una mesa vacía, con una silla vacía y en esa fase de experimentación decidí que necesitaba incluir más elementos.

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© Emerty Wolf

CSP. – Te hacían falta personas.

EW. – Sí, pero no había personas, así que me tomé como modelo. Empezó a gustarme que la escena estuviese preparada porque siempre queda un margen para la espontaneidad y la inspiración que te dice que puedes hacer esa foto con esa luz. A raíz de eso, comencé en el mundo de los retratos, que en realidad fueron autorretratos.

CSP. -¿Qué te empujó a hacer retratos a otras personas?

EW. – En realidad, casualidades. Quedé con Fabián Úbeda para salir a hacer unas fotos y fuimos a ver una exposición de Hiroh Kikai que me encantó. Nunca me habían gustado los retratos, quizá lo que había visto hasta ese momento no me atraía o mi cultura fotográfica en cuanto al retrato era pobre por entonces. Los retratos de Kikai sacaban el alma de cada persona y cada una de ellas era un mundo. También se añadió que mi pareja, Óscar, es actor y también le había hecho algunos retratos para sus books. A raíz de esa exposición, me propuse hacer fotos nuevas desde otro punto de vista. Fue totalmente improvisado.

CSP. – Qué suerte que sea actor, que da mucho juego.

EW. – Sí, me dio mucho juego y empecé a cambiar mi percepción de lo que era hacer retratos. Y justo en esas fechas, un amigo mío, Héctor Villalba, hacía un curso de fotografía de desnudo en estudio. Más que por el desnudo, que no me importaba tanto, probé porque nunca había estado en un estudio de fotografía. Así que fui a aprender un poco de iluminación. Lo cierto es que una de las ventajas que te da el street es que te tienes que buscar la vida como sea. Más experiencia que coges con la luz en el street, creo que no la aprendes en ningún lado. Personalmente, en el estudio, me sentí como pez en el agua, porque si en el street tienes que esperar a que la luz se posicione o adquiera cierta tonalidad para hacer la foto, en el estudio puedes situarla donde quieras.

CSP. – Durante esa sesión, ¿cómo te sobrepusiste a tu falta de experiencia con modelos?

EW. – A la modelo, le puse música y le dije que hiciese lo que quisiera, se puso a bailar con unas telas y vi poses que me interesaron. Hizo lo que quiso y fui captando esos momentos. En cierto momento, le dije que no se moviese, situé la luz y ya la puse como quise. De nuevo, se me volvió a abrir un nuevo mundo en la fotografía que hasta la fecha no había explorado y que estaba lleno de posibilidades. Le decía “quédate aquí la mitad iluminada que quiero mostrar los polos opuestos que tenemos cada uno.” Siempre me habían sugerido, sobre todo actores, que les hiciese fotos, aunque yo siempre me había negado porque consideraba que no era mi ámbito, que no tenía ni idea, que no me gustaba el retrato. Pero a partir de entonces ya he empezado a hacer algunas fotos para algunos books y estoy bastante contenta con los resultados.

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Barbara Palmer – © Emerty Wolf

CSP. – ¿Qué opinas en la lucha entre la candid street photography y los posados?

EW. – Creo que la fotografía en street puede ser todo lo buena que quieras pero, si es un montaje o un posado y no lo señalas, nos deja al resto como malos fotógrafos. La razón por la que el resto no ha podid
o captar eso es porque no es espontáneo, es un montaje. Estoy totalmente en contra de eso. No de que se haga, si no que se trate de vender como una fotografía espontánea cuando no lo es, minusvalorando al resto que nos tiramos horas en la calle para conseguir una fotografía interesante…

CSP. – ¿Por qué crees que os cuesta tanto hacer street photography a las mujeres?

EW. – No lo sé. A mí me da la sensación de que la mujer es más introspectiva y el tipo de fotografía que hace es más personal. Personalmente, siempre he sido una persona muy extrovertida y quizá es lo que me ha llevado a hacer fotos en la calle. Quizá la street photography es más mi lado masculino y es con la fotografía más artística, con los retratos por ejemplo, que puedo dejar salir más mi lado femenino. El arte es sanador y nos equilibra.

CSP. – A parte de Somewhere, ¿tienes algún proyecto fotográfico en mente?

EW. – Los proyectos que tengo son muy a largo plazo, lo que sucede es que tenemos de referencia a fotógrafos que llevan a cabo proyectos durante años. Por ejemplo, Elliot Erwitt tiene un libro de perros, pero es que Erwitt no planificó hacer un proyecto de perros. Después de cuarenta años, pensó tengo un buen montón de fotos de perros, las junto en un libro y lo publicó. Otros proyectos como The Americans de Robert Frank los realizan durante un año, pero alguien les financia el viaje y las fotografías. Tengo ilusión por hacer un libro con Somewhere, pero todavía no está cerrado, ni es algo que yo haya decidido hacer aún. También tengo un proyecto que se llama At Work, personas que se mimetizan con su lugar de trabajo en el que tantos ratos pasan. Pero no me veo obligada a hacerlo ni tengo un tiempo determinado para acabarlo.

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© Emerty Wolf

CSP. – Respecto a las cámaras que usas, has afirmado que “mirar por el visor no tiene precio.” Estuviste contemplando distintas opciones antes de cambiar la vieja 40D por algo más moderno, ¿por qué te quedaste en el formato réflex?

EW. – También contemplaba la Fuji X Pro-2 cuando se comercializase y todavía lo tengo en mente. Pero si me gastaba dinero tenía que ser con algo que ya me sirviera para todo. Todavía sigo haciendo paisaje, retrato… No me veo con una cámara pequeña haciendo paisaje. Busco una calidad para imprimir mis fotografías en un futuro con cierto tamaño. Busco versatilidad y la Canon 6D me lo daba todo.

CSP. -¿Cuando haces una foto piensas que la ves directamente en blanco y negro o en color?

EW. – Fotografiar en blanco y negro es muy distinto a fotografiar en color. Si fotografío en color es porque hay color y tiene relevancia. Los colores finalmente combinan con las formas. Si hago una fotografía en blanco y negro es porque lo que estoy buscando realmente son resaltar quizá contrastes, siluetas, relieves, que se dibuje con luz, independientemente del color, que en ocasiones puede distraer, aquello que yo quiero mostrar. En color, simplemente muestro lo que veo, juego con los colores, creo que es una fotografía más artística, al menos lo que yo hago. El blanco y negro, tiene más alma para mí, me gusta más, y quizás no es tan artístico, sino más clásico.

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© Emerty Wolf

 CSP. – Te encanta el blanco y negro, entonces.

EW. – Soy una enamorada del blanco y negro porque cuando empecé con la fotografía en serio en analógico las hacía con Ilford 400. Durante el revelado, veía nacer a la fotografía con sus duros contrastes y me encantaba. La mayoría de veces sé cuando voy a hacer una fotografía en color o blanco y negro, porque en este último le doy mucha más importancia a la luz y la historia. Aunque en algunas ocasiones he cambiado en el momento de la edición, siempre me he decidido por color o monocromo Pero lo que no me gusta nada es ver que una misma fotografía en ambos.

CSP. – Finalmente, qué le dirías a una persona que empieza street photography y quiere publicitar sus fotos en el Social Media.

EW. – Lo mejor es que cada uno haga lo que considere, porque cada persona tiene que aprender unas cosas u otras. No recomiendo nada. Todo tiene su lado bueno y su lado malo. Me han hecho entrevistas, me han invitado a festivales de fotografía gracias a Facebook, te abre muchas puertas, porque si no cómo te vas a dar a conocer. Pero también tiene su parte negativa, así que lo mejor es no obsesionarse con los me gusta, y que cada uno fluya y haga lo que sienta. Si esto es una pasión, uno lo que tiene que hacer es divertirse. En esta vida venimos a divertirnos, si no, ¿a qué venimos? ¿a nacer y morir?

Emerty Wolf y Marcos Ros en un momento de la entrevista

Emerty Wolf y Marcos Ros en un momento de la entrevista – © Sophy Neveu

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