Manu Granadero: “No creo en el instante decisivo”

Por Marcos Ros

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Manu Granadero – © Sophy Neveu

Llega puntual, aunque parece algo despistado. Puede que realmente esté buscando el lugar de la entrevista o simplemente buscando una composición para hacer una foto. En las manos menudas, que parecen ajustarse perfectamente a la máquina, porta una Leica M8. Su rostro parece fresco, como si se acabase de despertar aunque confiesa que ha tenido una mañana difícil de mucho trabajo y frenesí. Sus ojos claros parecen mucho más pequeños a través de las gafas, pero simplemente puede que no paren de encuadrar ni un momento. De trato afable y accesible, lleva un jersey verde desgastado, como esos que están preparados para trabajos de carga y descarga, que ocultan innumerables tatuajes en sus brazos. Su barba parece descuidada, pero no lo está tanto, simplemente puede que se trate que hoy no le tocaba pasar la maquinilla.

Manu Granadero (Madrid, 1969), también conocido como Manu Jhy (blog), parece una persona humilde y tiene la lección aprendida, la exige igualmente. Es consciente de que se enfrenta a mi primera entrevista y, teniendo en cuenta su bagaje, le agradezco que se siente con nosotros a charlar un rato. En un principio se muestra desconfiado, da respuestas cortas, pero pronto descubre que en la siguiente hora larga simplemente venimos a aprender de él.

Crisol Street Photography. – Te defines como fotoperiodista, fotógrafo de estudio y street photographer, ¿en qué ámbito te encuentras más cómodo?

Manu Granadero. – Me encuentro cómodo haciendo fotografía, simplemente.

CSP. – Entonces, consideras que existe el fotógrafo completo.

MG. – Yo no creo que exista el fotógrafo completo por lo que no me puedo definir así. Sucede lo mismo en la pintura, tocas todos los “palos” de la baraja,pero siempre acabas yendo por un camino o un estilo.

CSP. – En cualquier caso, los fotógrafos amateurs tratan de probar todos los estilos posibles (fotografía de naturaleza, retrato, calle…), tú te has definido dentro de tres estilos distintos. ¿Algún estilo tiene más peso en tu fotografía?

MG. – Pienso que la fotografía no es una imagen fija, sino que también tiene movimiento, como si fuese una pequeña película. Por lo tanto, me siento más cómodo haciendo reportaje. El movimiento es mucho más fluido, mucho más natural que en un estudio. En un estudio, estás poniendo a alguien, estás medio congelándolo. Es más impostado, no es tan natural.

CSP. – Te consideras un autodidacta, Henri Cartier-Bresson (HCB) consideraba que las escuelas de fotografía no tenían sentido, ¿crees que es mejor ser intuitivo o hacer caso de los que nos marcan los profesores?

MG. – Siempre es mejor ser intuitivo.

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© Manu Granadero

CSP. – Pero, has recibido cursos de fotografía generalistas, de iluminación, técnicas tradicionales, fotoperiodismo o incluso reportaje gráfico en la Escuela Superior de Fotografía de Madrid. ¿Debemos tomar lo que necesitamos, picotear sobre los cursos, o debemos realizar un curso completo?

MG. – Lo mejor siempre es tomar una parte. Intentar realizar un curso completo implica que tengas muchos conocimientos completos sobre esa materia, pero también puedes aplicarlo para desarrollar tu propio estilo. En cualquier caso, creo que debemos ser más minuciosos a la hora de estudiar o de aprender algo. Debemos seguir nuestro camino, seguir nuestra intuición. No debemos generar expectativas, las expectativas vienen experimentando dentro de lo que sentimos.

CSP. – Esas expectativas a las que haces referencia ¿no se descontrolan en el social media photography? ¿No son esas expectativas las que generan likes?

MG. – Todos estamos aprendiendo día a día, los demás aprenden de ti. Cada uno tiene su propia visión, es algo personal, y con unos pequeños conocimientos técnicos, de composición, de elaboración, de contexto; uno puede desarrollarse. Por supuesto que el resto de fotógrafos tienen cosas que enseñar. Lo que se suele hacer es intentar imitar para conseguir esa técnica. Pero el porqué alguien hace una fotografía sólo pertenece a esa persona. En ocasiones, hasta uno mismo desconoce el porqué ha tomado esa foto.

Passage of light

© Manu Granadero

CSP. – Tienes un currículo profesional como fotoperiodista. Has trabajado para agencias de prensa como GNS Press o medios de comunicación como Jot Down Magazine u organizaciones periodísticas como Reporteros sin fronteras. Cuéntanos un poco de tu experiencia como fotoperiodista, ¿qué pudiste extraer de ello para la street photography?

MG. – Son mundo paralelos, realmente entre el fotoperiodismo y la street photography no hay mucha diferencia. Lo único que difiere es la puntualización en la información que te exigen que debes de aportar en una fotografía para un fotoreportaje de prensa. En la street photography, tienes mucha más libertad para poder enseñar a los demás lo que tú quieres, no lo que te indican que debes enseñar. Lo que vemos, en un diario o revista, está impuesto por una orden que sigue una necesidad de transmitir una información que tiene que ir lo más simplificado posible. Sin embargo, a través de una foto de street no llega toda la información, todo ese contexto en el que se apoya la noticia. En cualquier caso, es evidente que el fotoperiodismo es el inicio de lo que nosotros conocemos como street photography. Pero en street, apenas se utilizan pies de fotos, con lo que tienes que sacar tus propias conclusiones sólo con la imagen.

CSP. – La definición de la street photography es bastante difusa, tú mismo has intentado definirla, ¿dónde están los límites para ti?

MG. – Para mí, cualquier factor humano entra dentro de la street photography sin excluir algún tipo de señal o elemento que se encuentre en la calle y aporte algo humano. Podemos acudir a un ambiente no tan urbano, hacer una fotografía a una valla en un campo, por ejemplo, y no deja de ser street photography. Pero hay que poner límites.

CSP. – ¿Street photography o fotografía de calle? ¿Hay una diferencia?

MG. – Realmente es lo mismo. Es un anglicismo que estamos utilizando constantemente.

CSP. – Pero, según tu criterio, ¿la street photography debe contar una historia?

MG. – Claro que sí. Me encanta y soy muy partidario de las series fotográficas. Ver una serie de tres, cuatro, cinco, seis fotografías; me hace reflexionar más sobre la historia que se desea contar. Una fotografía sola puede estar cargada de simbolismo, pero la interpretación es de cada uno. Las personas que contemplen la foto van a ver siempre la parte técnica, no la visión del fotógrafo. Por ello apuesto por las series, porque cuentan una minihistoria, desarrollas un discurso visual. Hay una conexión entre las fotografías que te dan una pista de qué va la siguiente, de lo que tú quieres enseñar al otro. La fotografía en sí a no ser que la titules o le pongas un pie de foto pueden llegar a ser tan abstractas que sólo puedes llegar a ver la técnica, pero no el trasfondo.

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© Manu Granadero

CSP. – Saliendo ya de la discusión de lo que es la street photography, has afirmado que en una toma el 10% lo ponen tus manos, otro 10% tus ojos y el restante 80% la intuición y la improvisación. Con esto, acabas de destrozar la necesidad de cualquier tipo de cámara.

MG. – Realmente, es una herramienta. Es como cuando vas a clavar un cuadro en una pared, tienes el clavo pero si no tienes un martillo, puedes utilizar cualquier otro elemento para clavarlo. Con una cámara sucede exactamente lo mismo. Cualquier persona con algunas nociones puede llegar a hacer una buena foto. Las fotografías se desarrollan en la mente, y uno al final intuye y se anticipa a los hechos. Personalmente, no abogo por una cámara determinada, ya sea una réflex o una compacta o la del móvil.

CSP. – Pero tu opción es evidente, es fácil verte con la vetusta Epson RD-1, pero también posees una Leica M8 y una Fuji X-Pro 1. Todas ellas son telemétricas. ¿Descartas la cámara réflex para hacer street?

MG. – Puede hacerse igualmente. Es una opción que he escogido. En cualquier caso, ya que lo preguntas, hay miniréflex y reflexones técnicamente hablando. Pero, si quieres hacer una fotografía de proximidad, la gente se intimida si le apuntas con una cámara grande. Una de las cosas que creo que la gente quiere ver cuando les están haciendo una foto es a un fotógrafo que está disparando por puro placer. Es cierto que, en general, se tiene la concepción de que las réflex son de gente profesional y automáticamente nos ponemos a la defensiva cuando alguien está manipulando una.

CSP. – Por lo tanto, las cámaras más pequeñas “engañan” mejor.

Considero que da mejor resultado hacer street photography con una cámara que sea mucho más liviana, que sea estéticamente más simple que una réflex. En mi caso, las telemétricas me permiten tener el control total de la cámara. Quiero obtener una visión global de la imagen, quiero acercarme a esa imagen que voy a captar. Las cámaras réflex, o las cámaras con visores electrónicos, no me hacen partícipe de la fotografía. Es cierto que te dan una ayuda, pero no la quiero. No me importa que las tomas sean más lentas. Puede que pierda una imagen o dos, pero el enfoque manual me permite cambiar en décimas de segundo la percepción que quiero. Para mí, es mucho más práctico.

Life in Madrid

© Manu Granadero

CSP. – Has afirmado que “hay muchas maneras de tomar fotos en la calle, pero todas ellas tienen un mismo objetivo: conseguir captar la esencia del momento”, ¿reivindicas el instante decisivo?

MG. – Esto me hace recordar una discusión que mantuve con Emerty Wolf sobre si existía el instante decisivo o no. Creo que el instante decisivo es puro azar. Cuando hago una foto, tengo la cámara levantada y en ese instante capto una composición dentro de un contexto definido que puede llegar a la gente, pero no existe realmente. No me voy a poner en contra del maestro Bresson [risas], pero sí que es cierto que, al igual que los pintores, el concepto de una fotografía instantánea no existe. La calle es un teatro, es un atrezzo; lo que hacemos realmente es buscar una composición y nos movemos. El mismo instante decisivo puede llegar a ser estar quieto en un lado y esperar a que alguien se ponga delante y haga algo que no esperabas.

CSP. – Pescar…

MG. – Pescar o cazar, pero en la calle hay que moverse, creando tu propia historia, buscando figurantes, intentando captar algo específico y esperando a que se coloquen en una posición determinada. Pero realmente es bueno moverse, no quedarse quieto, por lo que es puro azar. Cuando estoy en la calle, ya sé lo que tengo que hacer para buscar la composición, me anticipo a la situación y ya no es decisivo. Veo la escena, veo a los demás, los que juegan como mis actores, creo mi historia. No es mi instante decisivo, cuando esperas algo o estás creándolo, no es espontáneo.

CSP. – Si Henri levantase la cabeza…

Yo creo que muchas de las fotografías de HCB no son instantes decisivos. Es algo que se ha generado a posteriori. Para él, lo que le distanciaba respecto a otros fotoperiodistas era esa falta de espontaneidad y de excesos de pose. Los momentos que el queria captar eran que fuesen mucho más naturales. Con los demás no existia una composición fuera de lo común y todas eran iguales, no se diferenciaban entre un fotógrafo y otro. Además, él tuvo la suerte trabajar con una cámara de un formato más pequeño, mucho más práctico y poder realizar lo que él entendió y que nosotros asimilamos como lo que define al fotorreportaje actualmente.

Manu Granadero

CSP. – Es evidente de que tu forma de entender la fotografía actualmente tiene muchas influencias de Cartier-Bresson, pero ¿qué otros autores te han influenciado?

MG. – Anteriormente sí que influenciaron otros, porque yo creo que, al igual que la música, hay muchos autores que forman parte de una base, son los grandes creadores de un pensamiento, de una forma de vivir. A día de hoy, no son muchos autores a los que siga en street photography. Del pasado, Brassaï fue un genio dentro de la fotografía. No tengo más predilecciones. Pienso que los demás que empezaron a hacer fotografía a posteriori, tomaron las ideas de estos dos fotógrafos.

CSP. – Sí, pero posteriormente la forma de entender la fotografía de HCB se rompe, es decir, tú defiendes la forma de entender a Bresson, aunque no creas en ese instante decisivo, pero la fotografía no muere con él. En los años 70, surgen otro tipo de fotógrafos que empiezan a cuestionar cómo es entendida la fotografía de Bresson, pero, tú eres más clásico en ese aspecto.

MG. – No clásico, más purista.

CSP. – Tienes una frase que se repite en muchos de los lugares donde compartes tus fotografías. Es una frase de George Orwell, “todos somos iguales, pero unos más que otros”. ¿Qué es lo que intentas transmitir dentro de la fotografía con ella?

MG. – No tiene un trasfondo ideológico, tiene un trasfondo de estilo o visual. Yo creo que todos intentamos siempre alcanzar una misma visión dentro de la fotografía, a captar unas imágenes y unos momentos que sean idénticos. Los puedes hacer tú, los puedo hacer yo, pero a la vez debemos buscar diferenciarnos de los demás. Tenemos que tratar de huir de las imitaciones. Podemos tratar de hacerlas similares a nivel técnico solamente, pero no a nivel de visión y sentimiento.

Moving stairways

© Manu Granadero

CSP. – También has afirmado que “cada imagen que vemos debería convertirse en un objeto de respeto por parte del observador y un motivo de reflexión por parte del creador”, ¿crees que los street photographers están perdiendo la sensibilidad respecto a la gente que retratan?

MG. – Hay que tener respeto a la hora de tomar una fotografía. Cuando haces una fotografía de calle, debes tener en cuenta que el sujeto te debe de dar permiso. La gente lo llama “robado”, aunque realmente no se trata de eso, Lo que hacemos es respetar ese momento en el que esa persona va a pasar a la posteridad aunque sea en ámbito personal. Puede que no sea una fotografía que vayas a publicar o que vaya a ilustrar una pieza informativa, pero sí que va a quedar almacenada en un lugar. Esa persona te está prestando su imagen, si no quiere está en su derecho.

CSP. – Pero no estás de acuerdo en fotografiar a gente desfavorecida.

MG. – Eso es un poco polémico. Habría una diferencia entre lo que es fotografía de calle y lo que es fotoperiodismo. En el fotoperiodismo puedes hacer un posado de un indigente, por ejemplo, y es justo porque estás dando una información. Pero en una fotografía de calle estamos robando una imagen en la que podemos poner en evidencia a esa persona en cualquier momento. Considero que toda las personas tienen su derecho a la intimidad y el hecho de publicar una foto en cualquier red social de alguien que se encuentre en una situación de desamparo, creo que es de mal gusto.

CSP. – En cualquier caso, si decidimos hacerlo, ¿cómo podemos disparar con respeto?

Tenemos que pensar que puede que esa persona haya decidido irse a la calle, sus familiares lo estén buscando y, por una fotografía publicada en una red social, dan con él y le puedes estar jodiendo la vida. En cualquier caso, sí que puedes hacerlo si pides permiso y ese hecho no quita la naturalidad del mismo. Hay otras maneras de capturar momentos y de explicar los procesos informativos de una fotografía visualmente a través de pequeños detalles sin llegar a mostrar el rostro. También incluyo a los niños, un debate que se está produciendo bastante últimamente. Ellos también tienen un derecho y no sólo aquí, también en otros países. Esto es algo que no se respeta y que creemos que también podemos hacer esa fotografía.

CSP. – Y respecto a la gente normal en la calle, ¿cómo podemos conseguir ese respeto? ¿Disparando y luego preguntando?

MG. – Hay unos pequeños trucos. Tienes distintas formas y consisten en lo mismo que es guardar la naturalidad de la toma y que sea lo más espontánea posible. Una de ellas es a través de la mirada. Una persona que se dirige caminando hacia a ti, está a tres metros; a través de la mirada le puedes estar indicando que le vas a hacer una foto. Sólo tienes que esperar ese momento para que ella continúe con sus cosas y luego hacerle la foto. Posiblemente no te vaya a llamar la atención.

CSP. – Entonces, haces un contacto visual.

MG. – Sí. Disparas y miras a la persona. Depende de la cara que te ponga y del ángulo en el que se dirija ya sabes lo que tienes que hacer o no.

CSP. – ¿Y te han llegado a llamar la atención? A algunos les han agredido incluso.

MG. – No, a mí, no. Lo primero que tienes que enseñarle a la gente es que hacer una foto es un acto de humildad. Si la gente te ve temeroso, si la gente ve que les vas siguiendo, si se siente amenazada, automáticamente te puede llamar la atención. Pero si ve que vas con buenas intenciones, simplemente porque estás haciendo una foto con una pequeña sonrisa, sin perder el contacto visual incluso después de hacer la fotografía, después de bajar la cámara, no tienes por qué tener ningún problema. En caso contrario, se borra la foto y ya está.

CSP. – ¿Y si vas con una de carrete?

Sí, eso es lo malo. A mí me llamaron la atención, llevando película, se lo expliqué enseñándole la cámara y acabé charlando con él, mientras me decía “recuerdo a mi padre que tenía una cámara así como esa” y es completamente distinto de si hubiese sido con una digital.

En attente de traverser

© Manu Granadero

CSP. – Además, hay mucho debate sobre los posados en street, que al contrario que en el reportaje, no están bien visto.

MG. – La definición de un posado es cuando se le ha pedido permiso a la personas para que se deje retratar y que lo haga de una forma natural. Quiero decir que a través de la mirada también puedes estar pidiendo un posado, pero estás dejando que la escena se desarrolle naturalmente. A través de la palabra, yo le puedo pedir a una persona que me esté haciendo un atrezzo. Hay dos tipos de miradas, hay una mirada que va mucho más allá del plano focal de la cámara que es realmente como me gustan las fotografías, hay otro tipo de fotografía tipo selfie que está tan de moda que no me gusta. Soy bastante tajante, pero he hecho fotografías que me están mirando al plano focal, a los ojos, no mirando a la cámara y eso es lo que me gusta a mí. Lo que quiero es que esa mirada sea mucho más penetrante, que me esté mirando a mí, no esté viendo una cámara y que me esté contando algo. Que me pregunte, “te estoy prestando este pequeño momento, tú qué me das a cambio.”

CSP. – Trabajas en los dos mundos, digital y analógico, de hecho, aún trabajas en laboratorio. ¿Crees que el trabajo digital ha acabado con el pensamiento reflexivo del fotógrafo frente a sus contactos?

MG. – Yo creo que no. Personalmente, conozco a gente que sólo trabaja en digital y es bastante selectivo con la fotografía. La diferencia, y es un punto personal, es que yo estoy más cómodo porque no tengo ninguna prisa. No voy a hacer una fotografía y voy a ir inmediatamente a una red social a subirla. Si uso carrete es porque creo que es un medio y un soporte que me va a durar más de cien años. Una fotografía digital se degrada en un disco duro.

CSP. – ¿Cómo? ¿Una fotografía digital se puede degradar?

MG. – No tienes unos límites, los marcas tú. Llevas una tarjeta de 8 Gb que te hace 500 fotos y si no te gustan las borras. En un carrete de 36, no te queda más remedio que tragarte las 36. Pero sé que esas fotografías sé que se van a quedar para la posteridad. Sé que no van a pasar a través de un disco duro o una red social y que se van a quedar en el olvido.

CSP. – Crees que hay que apostar por la fotografía analógica.

MG. – Para mí, no es analógico, es químico. No sé de dónde viene ese término de fotografía analógica, aunque lo analógico también es digital. Los primeros ordenadores utilizaban cintas magnéticas que eran analógicas. Usemos el término fotografía química o tradicional. Creo que un fotógrafo que a día de hoy no haya tocado todavía el químico debería tocarlo una vez en su vida.

CSP. – ¿Y cuáles son las razones?

Las sensaciones, el tacto y el desconocimiento de lo que pueda contener un carrete pueden ampliar tu visión fotográfica. Hay que practicar más, una cámara de fotos digital es mucho más fácil de manejar que una de película. Además, ese soporte queda para el resto de tu vida. Recuerdo haber repasado las fotografías que tomó mi padre, que era fotógrafo aficionado, y puede que si fuesen digitales puede que las hubiese pasado por alto. Al final, de un negativo, vas a sacar una copia de papel, aunque no lo quieras, ya sea como hoja de contacto, foto de estudio o en un laboratorio. Una fotografía digital es mucho más difícil que se llegue a imprimir. Eso es lo que se ha perdido. La foto impresa queda para las familias, en plan turista, y les gusta tener 300 fotos porque el chino de abajo lo tiene en oferta.

CSP. – Toda fotografía debería ser impresa.

MG. – No toda. Puede que de 36 merezcan la pena cuatro, pero no las puedes borrar, se quedan ahí. Quizá no me llegue a arrepentir de ello. En la fotografía digital, se es menos cuidadoso. Conozco a gente que, cuando se le ha llenado el disco duro, ha seleccionado cinco o seis carpetas y las ha borrado. Como no las echan de menos… Y quizá hubiese alguna toma que mereciese la pena. Yo creo que hemos hecho de lo digital un abuso. A la gente que dispara en ráfagas, les he aconsejado que grabasen un vídeo. De qué sirve hacer diez, veinte fotos seguidas si al final no vas a sacar nada.

Dans la bibliothèque

© Manu Granadero

CSP. – ¿Qué nos puedes contar sobre tu grupo streetf8photography que formaste en 2012 pero ya ha desaparecido?

MG. – Ese proyecto surgió como un intento de volver a la fotografía tradicional, al pequeño reportaje, pero que fuese fotografía natural. Llegué a juntar a ocho fotógrafos. Fui bastante selectivo en aquel entonces, aunque tampoco es que conociese a mucha gente que quisiese colaborar en ese ámbito. Pero cada fotógrafo tenía una forma muy particular de ver la calle. Eso nos hizo formar un grupo en el que llegamos a editar algunos magazines e hicimos reportajes que era lo que yo quería. Por supuesto que era sin ánimo de lucro, simplemente quería demostrar a la gente que ese paso que estábamos dando dentro de lo digital y dentro de la fotografía de calle tenía que ser mucho más personal.

CSP. – ¿Estabas reivindicando la street photography en Madrid?

MG. – Sí, una cosa así. Pero no sé qué le pasa a la street photography en esta ciudad.

CSP. – La percepción es que en Barcelona sí que existe cierta fuerza dentro de ese ámbito, pero en Madrid no llega a cuajar como movimiento, ¿a qué crees que se debe?

MG. – Es curioso porque según Google Maps, es una de las ciudades más fotografiadas del mundo. Quizá se deba a que no hay una unión por la falta de proximidad hacia Europa. Barcelona siempre ha sabido valorar mucho más el arte, ya sea vanguardista, contemporáneo o impresionista. Barcelona ha sabido ser mucho más abierta. Pero no le quito mérito a Madrid, pero sí considero que Barcelona es una de las mejores ciudades para poder desarrollar cualquier tipo de arte y no sólo fotografía. Es bueno tocar Barcelona.

CSP. – En Internet, se te puede encontrar con distintos nombres, Manu Granadero, Manu Jhy y recientemente Emmanuel Grenadier. ¿Es una necesidad tuya como fotógrafo para reinventarte?

MG. – Es más personal. Para mí, el cambio de nombre representa una renovación total. Es un punto de partida en el que no dejo mi esencia, no dejo mi forma de pensar, pero sí necesito un cambio hacia el exterior, hacia los demás. Es probable que llegue otra vez al mismo punto de partida. Al final, todo el mundo me conoce, les da igual, se vuelven locos buscándome… No le doy tanta importancia al nombre. Para mí, es mucho más valorable el trabajo que hace uno. Por eso, me importa bastante poco el usar un nombre o un seudónimo.

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© Manu Granadero

CSP. – En muchas de tus fotos, está presente un elemento polémico como las marcas de agua.

MG. – Sí, está un poco relacionado por la necesidad de cambiarme de nombre. Lo hacía por seguridad. Seguridad hacia la fotografía en su difusión por Internet. Tengo algunas fotografías que han aparecido en páginas que no deberían y sin permiso. Opino que debería hacerse mención al fotógrafo o solicitar un pequeño permiso. Siempre debería haber un reconocimiento de la autoría de la obra. En cualquier caso, al final, he decidido no usar marcas de agua. Las fotografías que subo y aún aparece se debe a que me siento vago a la hora de tener que quitársela. Pero, me gusta ver una fotografía limpia, sin firmas.

CSP. – ¿Y lo de los marcos? Porque también los has usado.

MG. – Yo creo que eso es una “pijotada”. Una vena que te da de esas rara. Los passe-partout los defiendo, en mi casa, casi todas las fotografías llevan passe-partout.

CSP. – Pero una cosa es físicamente, otra cosa es el digital…

MG. – Pero yo no lo veo de todo mal siempre que no sea un ribeteado o una floritura. Hay algunas fotografías en las que los marcos les sienta muy bien. Es como la música, hacer una floritura o un ribeteado en un momento determinado, es por pegarle el punto y decir “mira qué pijotero soy.” Pero un marco en un fotografía en un formato 1:1 queda genial incluso en digital, da igual que esté en Instagram.

CSP. – ¿Estás a favor de aplicar recortes a las fotografías?

MG. – Sí, pero no en exceso. Aunque estoy de acuerdo en hacer fotografías en cualquier formato. Antes la fotografía de 1:1 solo la podías hacer con una cámara de medio formato de película, en una digital, sí que puedes elegir el tipo de formato con el que quieres disparar. Pero si disparas con película y si no te interesa lo que hay a los lados sí que estoy a favor del recorte. Lo que no hago nunca son ampliaciones. Creo que la ampliación es uno mismo. Si llevas un objetivo fijo acercarte, pero si llevas un zoom métele el zoom que para eso está.

VARIAS

© Manu Granadero

CSP. – Hay algunas fotografías tuyas que tienen desaturaciones selectivas ¿hay que probarlo todo?

MG. – ¿Cómo en el sexo? [Risas] El HDR no, nunca. Los cut-out se han aplicado incluso en la fotografía antigua, en color, se ha pasado al blanco y negro y el retoque en laboratorio se ha hecho perfectamente. La desaturación selectiva se ha aplicado en cine como en la Lista de Schindler. En una fotografía, no veo mal que se haga un corte de color. Los HDR o los tonal constrast los veo sobreexagerados. A mí, me hacen daño a la vista. Si me encuentro con fotografías con un contraste tonal muy alto o un HDR, automáticamente las paso. Esa técnica no es algo que me motive a verlas.

CSP. – Son modas.

Sí, pero veo procesos que se están utilizando ahora que estilan mucho las tomas como los famosos cortes de grises japoneses en las que dejan las zonas muy negras y las zonas muy altas. Es increíble, porque en la fotografía nocturna da un resultado bastante imponente. Crea un dramatismo y un ambiente bastante fuertes. Hoy estamos utilizando lo que ya se hizo en el cine. Esa esencia del cine de una película de los años 30, del expresionismo alemán, de las películas de Murnau o Fritz Lang. En una fotografía fija, da muchísimo resultado.

CSP. – ¿Qué otros procesados te parecen interesantes?

El proceso cruzado me encanta, pero no sólo como se hacía para aplicarlo en fotografía de moda. En la calle, una fotografía hecha a media tarde, da mucho juego. Me gusta mucho más con un proceso cruzado. Alterar el color… En la fotografía de calle no hay una técnica específica de procesado. Mientras no nos pasemos, podemos aplicar cualquiera. No veo que haya un proceso que se considere como estándar.

Intentamos hacer un receso, pero nuestro error consistió en dejar que Manu agarrase la cámara. Ya no hubo manera de que se volviese a sentar con nosotros. Puede que parezca una persona tranquila, pero desde luego su interior siempre está inquieto.

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One Comment

  1. Oliver agosto 1, 2015 at 10:39 #

    Muy bueno el articulo. Enhorabuena. Y por cierto, totalmente de acuerdo con las reflexiones y opiniones de Manu.

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